*Y fue allí arriba, en aquella azotea, en la ajetreada ciudad de California,cuando todo tuvo sentido. Fue como un "click". Él vislumbraba las luces del firmamento apoyado en su cálido hombro. La música ya quedaba a lo lejos. Podía escuchar como su corazón, tan pequeño y frágil, latía fuertemente a través de su piel. Él la estrechó aún más entre sus brazos, y con sus labios pegados a su oído le susurró:
- Si yo hubiera sido un príncipe, y tú una princesa, así es como hubiera sido.